Norvella Díaz
Cartagena de Indias una ciudad donde las manifestaciones culturales se vuelven parte importante para las futuras generaciones y donde surgen aquellas personas que luchan por evitar la extinción de una flama cultural que nos rodea; nace Norvella Díaz, una de esas cultivadoras de conocimientos ancestrales que lucha día a día por usar a la danza como forma de expresión.
Criada en el barrio Chiquinquira, Norvella se propuso inyectarle a los jóvenes de su barrio el amor por la cultura y por el arte.
Estudio bajo la tutoría de María Barrios maestra, líder y fundadora del grupo “Los Negritos de la Boca del Puente” quienes hicieron lo necesario sacar adelante su cultura y la verdadera la pasión por la raza; con este proyecto en el que buscaban brindarle a los jóvenes otras opciones de vida diferente a estar en la casa sin hacer nada o actividades ilegales.
Una de las mayores preocupaciones de Norvella en su época de estudiante de las artes era su timidez. Ella afirma, que cuando entró al proyecto de su profesora lo hizo porque ella también era su amiga y decidió despojarse de los miedos y seguir adelante con este proyecto; bajo este objetivo fue que con el tiempo logro perder la timidez.
Luego de despojarse de aquellos prejuicios brilló como toda una artista en el grupo folclórico “Los Negritos de la Boca del Puente”, cultivando así el amor por enseñar danzas y por bailar. Luego de la muerte de María Barrios; ella tomó el legado de su maestra, tutora y amiga haciéndose cargo del grupo que una vez la vio surgir.
42 años de vida ha dedicado esta Cartagenera a la fomentación de la cultura de la ciudad; Ella ha recibido reconocimiento por parte de la Alcaldía y distintas ciudades del país (Villavicencio, Medellín, Bogotá, Barranquilla); Además, es tanto el reconocimiento que tiene su labor que ha viajado internacionalmente con el fin de promover el turismo en distintos países de América y Europa.
“Esto ha sido una lucha constante, lograr que jóvenes vean el baile como una forma de expresión y que se tomen en serio el hecho de hacer cultura, no un simple hobbie; lograr el compromiso por parte de todos es algo complicado, pero luego que le agarran el gusto, lo disfrutan ellos y lo disfrutamos todos”.
Norvella ha “criado” a muchas generaciones del barrio al ritmo de un tambor; con 60 años de edad ella ha vivido ciegamente por lo que hace por eso no se ha casado, no ha tenido hijos; Pero cree firmemente en que ha ejercido influencia en los jóvenes quienes la rodean y sabe que aunque ella no este, ellos harán lo posible para que este grupo no muera en el tiempo ni en los recuerdos.
Creer firmemente en que todo se puede si se tiene fe, es la clave para lograr el éxito; Ella la tuvo, creyó en el sueño de volver a “Los Negritos de la Boca del Puente” un grupo reconocido, lo vivió y actualmente lucha por seguir sacándolo adelante. Aunque en ocasiones los apoyos por entidades (como la alcaldía) dificulten estos ideales.
El apoyo por la alcaldía ha sido muy limitado; incluso en los viajes al extranjero, a pesar de tener el objetivo de promover el turismo en la ciudad la financiación para esos viajes fue lograda gracias a actividades entre el barrio y algunos patrocinadores adquiridos, como el hotel del Caribe. Pero gracias a Norvella a pesar de los límites siempre se ha logrado el objetivo, bailar como nunca y mostrar las raíces de nuestra cultura.
Norvella Díaz, una mujer que no conoce los límites de sus sueños, Ella luchó, lucha y luchará para alcanzar ese ideal que tiene en mente; Lograr que “Los Negritos de la Boca del Puente” sea el mejor grupo de danzas a nivel nacional.
Ella confía en el granito de arena que ha cultivado en los jóvenes de su barrio y que sabe que si llegase a faltar esto no terminaría aquí; María del Rosario, bailarina y sobrina que ha criado como hija seguirá con este sueño hasta final dejando en alto los ideales de toda una generación.